lunes, 25 de julio de 2011

Impotencia.

Se me cae el alma al suelo,
donde tú pones tus pies
y luego escupes tu veneno.
el suicidio incontrolado de una lágirma tras otra
que van a morir tambien a tus pies
no es más que una forma de tortura
tortura lenta que tú no quieres ver.
Calmar los demonios del pasado,
para evitar persecuenciones futuras.
Ahuyentar imágenes que duelen, que rasgan, que martirizan.
Sentir el dolor de un beso, de una mirada, de una presencia.
Sentirte rota y sin valor, sentir que todo se acaba y
tu te paralizas, te atormentas, te rompes...
Ya estás rota, y ahora qué?
No puedo escupirte, no me queda saliva,
todos los fluidos de mi cuerpo se empeñan en verme llorar.
No puedo mirarte, tu mirada me lastima
me recuerda que esos ojos ya no son los míos
que mi luz no sigue en ellos, que la tiraste sin pensar..
Un vacío aquí en el centro, aquí en mi pecho, cerca del corazón,
amenaza con acabar conmigo
y un cuerpo que sólo grita ''llévame''.
Una mirada perdida
Mucho tiempo mal invertido,
un tesoro destrozado,
un corazón mordido.
Una brecha abierta, sin tiritas.
Unos pies descalzos, sucios y malheridos.
Un sueño que duele,
un recuerdo que mata,
una incertidumbre que hiere,
una felicidad suicidada.

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