Amor veraniego.
Cada brisa que levanta el vaivén de tu cabello me quema, me arde, me llena de amor…
Cada vez que abro los ojos y te observo desnudo, tierno, húmedo, exaltado, perfecto…
Cada caricia, cada roce de tus labios por mi piel, me estremece, me conmueve, me agita y descompone, me hace vibrar y sonreír, me hace llorar, me hace gemir, Amor…
Y es que es poderosa la magia de tus besos, la atracción de tu veneno poco a poco hacia mi piel…
Inyéctame el elixir de tus te quieros, mátame de amor, Amor, y déjame a tu vera, que me lleve la corriente marinera de tus labios salados, impregnados de dulzor…
Quédate a mi lado cuando salga la luna llena, quiéreme lobezna, quiéreme mujer…
Hazme un paraíso de miradas mañaneras, de sábanas adormecidas, de susurros olor a café…
Y déjame amarte con la lluvia fuera, mójate conmigo, únete a mi flow,
Siente, que la vida siempre es pasajera, por eso yo te aprieto fuerte para que no te aleje la corriente de mi suerte, y te ame para siempre, o, al menos, para hoy…
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