lunes, 25 de julio de 2011

Es cuestión de quererte, serte paciente y aprender.

Es una presión, un dolor agradable, placentero... que me recuerda que sigo viva…
Es como si alguien no te dejara respirar, y te oprimiese fuerte, más fuerte, cada vez más y más fuerte…
Es como un vacío, como una ola que viene sólo para borrar las huellas de tu amor sobre la inocente arena, de aquella, nuestra playa, ya desierta hoy sin ti…
Es como un vano intento por hablar cuando se es mudo, o como el insignificante esfuerzo por aguantar un gemido que lucha por su condenada libertad…
Me siento como en el fondo de una piscina, atrapada por la centrifugadora que me absorbe cada vez con más intensidad, y yo luchando, ya sin fuerzas, por una maldita bocanada de aire, soñando con haber aprendido otras formas de respirar…
Y, de pronto, me invade una terrible calma, una tranquilidad tan silenciosa que me llena de placer, que me desvanece la angustia y me adorna de paz…
No, no he muerto. Sigo ahí, en stand by, aprendiendo, desarrollando mis futuras branquias, adaptándome a un medio distinto que se me hace nuevo y peligroso… pero que siempre ha estado ahí, inocente, ingenuo, sólo quiere quererme y que siga siendo yo…
El agua no daña si se sabe cómo beber, el miedo no daña si entendemos su irracionalidad…
Respirar, bueno, respirar sólo depende de ti…

No hay comentarios:

Publicar un comentario