martes, 8 de noviembre de 2011

Cuando follar es suficiente y cuando no lo es.

Mírame a los ojos. Déjame hipnotizarme con su luz. Recógeme el pelo detrás de la oreja y susúrrame, susúrrame al oído todo lo que haremos esta noche. Ámame, fóllame, ríete conmigo, relame mis besos y hazme el amor. Muérdeme, tócame, suda conmigo. Abrázame cuando despierte, follemos otra vez. Déjame que sueñe con tu olor, acuéstate junto a mí y háblame bajito, dame besitos en la nariz, cosquilleemos un ratito bajo el sol que se cuela por las persianas. Sonríeme, quiero que seas feliz conmigo. Luego vístete despacio, que yo no tengo prisa, vete, vuelve, ven, como quieras. No pongo inconvenientes, tengo mi horario disponible siempre para ti, sólo una condición: no me mientas, lo noto, lo huelo, huelo el sabor del dolor. No me digas que me quieres, ni mucho menos que será para siempre. Sólo quiéreme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario